Un nutricionista de la Universidad Estatal de Pennsylvania ofrece estos consejos para alimentar a los niños que son delicados durante la pandemia COVID-19.

Equilibrar el apetito de los niños quisquillosos con una nutrición adecuada puede ser un desafío en los mejores tiempos. Pero ahora, con las escuelas y guarderías cerradas en todo el país, muchos padres trabajando desde casa, y con los horarios desordenados, puede parecer imposible.
Kathleen Keller, profesora asociada de ciencias de la nutrición, lo comprende y comparte perfectamente. Como investigadora en nutrición infantil y como madre, Keller tiene algunos consejos para mantener a los niños sanos y alimentados durante estos momentos de estrés:

1. Mantenga una rutina consistente
Aunque los horarios pueden ser diferentes o más agitados ahora que antes de la pandemia, Keller dice que todavía es importante que los niños sientan una sensación de estructura y normalidad. Ofrecer comidas y meriendas a horas constantes cada día es una gran manera de ayudar a sus hijos a adaptarse a las nuevas circunstancias.

2. Equilibrar el tiempo de pantalla con la actividad física
Keller dice que como todos pasamos más tiempo dentro de casa, es probable que los niños terminen pasando más tiempo mirando pantallas. Sin embargo, investigaciones anteriores han relacionado el exceso de tiempo frente a una pantalla con un mayor riesgo de problemas de falta de atención e impulsividad, obesidad e insomnio.
«Cuando es posible, los padres pueden equilibrar el tiempo frente a la pantalla con el tiempo que pasan jugando al aire libre», dice Keller.
«Si la vivienda no tiene zonas exteriores o cuando hace mal tiempo, fomenten el juego activo en el interior como una fiesta de baile en casa, una pelea de almohadas, o para un juego más tranquilo, el yoga y los estiramientos».

3. Mantener los bocados saludables a mano
Los bocadillos y sandwiches son una parte vital de las noches de cine en el sofa o de los picnics en el patio trasero. Keller recomienda ofrecer bocadillos que sean a la vez deliciosos y familiares para los niños, como rodajas de manzana, zanahorias, mezcla de frutos secos, cereales no agrios, plátanos y uvas. Puede ser útil mantener estos alimentos en un lugar de fácil acceso para que los niños puedan obtenerlos cuando tengan hambre.

4. Fomentar la conciencia corporal
Keller explicó que a medida que los niños crecen y se desarrollan, pueden perder su capacidad de saber cuánto comer en una comida o merienda. Investigaciones anteriores descubrieron que cuando se sirven porciones más grandes de comidas, los niños en edad preescolar consumen más alimentos, tanto por peso como por calorías.
Pero, Keller dice que ahora es un gran momento para ayudar a los niños a sintonizar con cómo se sienten sus cuerpos y enseñarles a ser más conscientes de sentimientos como el hambre y la satisfacción.
«Esto significa comer una variedad de alimentos cuando tienen hambre y prestar atención a cómo se sienten cuando han tomado la cantidad ‘justa'», dice Keller. «Enseñe a los niños estrategias para prestar atención a las señales que les da su cuerpo para regular su apetito».

5. Limitar las bebidas endulzadas con azúcar
Las bebidas azucaradas como los refrescos, las bebidas deportivas y algunos zumos de fruta saben bien pero pueden añadir calorías a la dieta de un niño sin valor nutricional.
Un estudio ya encontró que uno de cada cinco niños informó que a veces no bebían agua en todo el día y que esos niños consumían más calorías de las bebidas azucaradas y los zumos.
Keller recomienda ofrecer agua y otras bebidas no endulzadas y reservar las bebidas azucaradas como golosinas raras.
«Con un clima más cálido en el horizonte, los niños buscarán bebidas para saciar su sed», dice Keller.
«Traten los zumos y otras bebidas azucaradas como ‘golosinas’ en lugar de bebidas. Asegúrense de tener a mano aguas de sabor y otras bebidas bajas en calorías y ligeramente endulzadas y guarden los brics de zumo para ocasiones especiales».

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