Si has vivido en algún lugar que contaba entre sus tradiciones navideñas con vendedores que asaban castañas en las esquinas de las calles, entonces ya estás familiarizado con su reconfortante aroma. Pero si tu experiencia con las castañas asadas se limita a la expresión ¡Toma castaña!, te van a encantar. (Y no, las blanduchas que puedes comprar en bote en el supermercado no cuentan). Afortunadamente, no necesitas acceso a un fuego vivo para asar castañas. Así es como se hace en casa, en tu propio horno.

Cómo asar castañas en un horno

Las castañas son de temporada, y se encuentran más comúnmente en las tiendas de comestibles entre octubre y diciembre, así que ahora es el momento de conseguirlas. Si nunca has ido a comprar castañas antes y no sabes qué buscar, ten en cuenta que las buenas castañas deben tener la piel tensa y brillante, y deben estar muy duras. Si la piel está arrugada y el interior se nota blando o se ha encogido en la cáscara (se puede saber al sacudirla) entonces no es buena.

Puedes preprara fácilmente medio kilo de castañas que, una vez asadas, duran de dos a tres días si se refrigeran (aunque la mayoría caerán antes de la primera media hora) 😀 . Esto es lo que hay que hacer:

  1. Precalentar el horno a 225° C.
  2. Mientras el horno coge tempratura, colocar las castañas con el lado plano hacia abajo en una tabla de cortar y usar un cuchillo dentado para cortar una «x» encima del lado curvado que ocupe poco menos de la mitad de la castaña. Repita hasta que todas las castañas estén marcadas.
  3. Coloca las castañas con el lado plano hacia abajo en una bandeja de hornear.
  4. Vierte 2 tazas de agua fría en otra pequeña bandeja de hornear con borde. Ponga las castañas en el estante superior del horno y la bandeja para hornear con agua en el estante inferior, directamente debajo de las castañas.
  5. Hornee hasta que la piel se desprenda de las castañas, de 20 a 25 minutos.
  6. Saque las castañas del horno y cúbralas con un paño de cocina limpio. Deje enfriar 5 minutos antes de pelarlas.

Ahora, depende de ti decidir qué hacer con las castañas. A algunas personas les gusta usarlas en otras comidas, como sopa, guisos y rellenos. Pero otros (yo) prefieren disfrutar de castañas asadas directamente del horno, peladas con las manos, aunque hay sibaritas que prefieren hacer variaciones con mantequilla y sal o probar otras combinaciones de sabores, como romero y sal, o nuez moscada y azúcar.

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