Que el cambio climático es una realidad cada vez más palpable es algo innegable. Los expertos vienen advirtiendo desde hace tiempo de las consecuencias para el planeta de no poner freno a las emisiones de CO2. Un estudio de World Weather Attribution (WWA) también señala que los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más frecuentes y hasta un 19% más intensos.

Prueba de ello fueron las inundaciones que sufrieron Alemania y Bélgica en el mes de julio y que dejaron cerca de 200 fallecidos, o la ola de calor que azotó Canadá y Estados Unidos a principios de verano, que se cobró más de 400 vidas. Estas son solo algunas de las consecuencias del calentamiento global, ya que el progresivo aumento de las temperaturas producirá otros cambios negativos en nuestro entorno.

En este sentido, los expertos pronostican un aumento de la presencia de mosquitos no solo durante el verano, si no también durante el resto del año. Esta es la conclusión de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Florida, en el que se señala que estos dípteros podrían llegar a estar activos en cualquier estación.

Una predicción preocupante, especialmente por la capacidad de especies como el mosquito tigre o Aedes Albopictus para transmitir enfermedades peligrosas. De hecho, su parentesco con el Aedes Aegipty, lo convierte en un peligroso vector de virus como el Zika, el dengue, la fiebre amarilla, el chikungunya o el virus del Nilo, una enfermedad de la que el año pasado se registraron más de 70 casos en Andalucía y que produjo 7 víctimas mortales. Según el Instituto de Salud Global de Barcelona, el mosquito es el responsable de la muerte, cada año, de 720.000 personas en todo el mundo.

En esta coyuntura, resulta fundamental encontrar el equilibrio entre el desarrollo de soluciones que frenen el avance del mosquito tigre y el respeto por el medioambiente. Para ello, la empresa Planeta Zero Mossie ha desarrollado unas etiquetas adhesivas antimosquitos bautizadas como Zero Mossie, con las que consiguen que las larvas no puedan “abandonar el nido” y no lleguen a su fase adulta. Su funcionamiento es muy simple, ya que basta con colocar etiquetas en todos aquellos lugares que sean una potencial zona de cría del mosquito tigre: platos de macetas, cuencos o jarrones de exterior, recipientes susceptibles de llenarse de agua, etc. Una vez puesta en su sitio, la etiqueta libera una sustancia no tóxica en el agua creando una barrera que impide que las larvas de mosquito se desarrollen. “No afecta a personas, mascotas o plantas y es completamente segura”, indica Pascual Martínez, CEO de la empresa.

Este nuevo invento se perfila como la mejor solución tanto para quienes viven en urbanizaciones o casas con jardín como para establecimientos hoteleros. “Hasta ahora no existían estrategias de control a disposición del mercado doméstico”, añaden. Estas nuevas pegatinas han sido certificadas por Quimera Biological Systems y Eurofins Scientific, y cuentan con el apoyo de la European Light Industries Innovation and Technology (ELIIT Project) de la Unión Europea.

El uso de estos pequeños dispositivos en la vivienda repercute muy positivamente en el bienestar de sus propietarios u ocupantes. Pero sus beneficios se multiplican cuando es una comunidad entera la que apuesta por su colocación. Y es que, los mosquitos tigre vuelan de media, cada jornada, unos 12 metros, longitud suficiente como para colonizar las casas, jardines y macetas de nuestros vecinos. La generalización del uso de Zero Mossie representa una pequeña acción individual que puede constituir un gran avance a nivel colectivo.

Pica a cualquier hora del día e incluso por encima de la ropa

Los expertos creen que, además de las etiquetas Zero Mossie, otra de las mejores armas para combatir al mosquito tigre es la información. Advierten de que, al contrario de lo que ocurre con otras especies de mosquito, más activas al caer la tarde y durante la noche, el mosquito tigre pica a cualquier hora del día, es muy insistente y es capaz de atravesar la ropa.

Si ya nos han picado, lo más adecuado es aplicar frío local para bajar la inflamación, lavar la zona afectada con agua y jabón suave, y aplicar Aloe vera, que posee numerosas cualidades calmantes. “Es importante no rascarse para que la picadura no se infecte ni ulcere”, concluye Rafael Hernández, licenciado en medicina, y miembro del equipo desarrollador.

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