Los organizadores de la gala debieron pensar que era una buena idea colocar bengalas en el escenario del certamen de belleza sin pensar que está lleno de tejidos delicados, trajes vaporosos y largas cabelleras (rizadas, en este caso).

Los hechos demostraron lo contrario y la recién nombrada Miss África se llevó un buen susto cuando, al ser nombrada reina de la belleza del continente se encendieron las bengalas y una chispa prendió su cabellera.

Además del momento de pánico, la joven se llevó una buena ración de guantazos porque el incendio fue sofocado a manotazo limpio; tuvo suerte de que no estuviera allí alguna de las perdedoras porque podrían haber desahogado su frustración sobre la cabeza de la ganadora.

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