El asunto de la comida en los aviones ha sido complicado desde siempre.

Hace décadas, cuando la experiencia de volar estaba reservada para las clases acomodadas, los menús de los aviones eran una mezcla entre lo funcional y mágico. A nadie le gustaba la comida de los aviones pero a todo el mundo le gustaba hablar de cómo era esa comida, que tan pocos podían llegar a probar.

Después llegó la popularización de los vuelos en avión, con la llegada de las compañías low cost y ya todo el mundo pudo volar pero una de los ervicios que se suprimieron en los vuelos baratos fue el catering, así que siempre quedaba el recurso de pagar un dineral por una mini bolsa de patatas fritas e llevarse un bocadillo en el equipaje de mano.

Pero lo realmente complicado es cuando se hace un vuelo sólo de ida, para quedarse una temporada larga en el destino y apetece llevar comida de la que hay en tu país y que no encontrarás en tu destino.

En las aduanas encontrarás todo tipo de problemas a la hora de llevar la comida pero si facturas el equipaje puede llevar casi la comida que te plazca, como hizo alguien en este vídeo.

¿Le gustará tanto a este señor la sopa de cangrejo?

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