A veces en la vida se tiene la sensación de que se ha tomado la decisión equivocada.

Seguramente cuando lees esa frase te acuerdas de cómo una vez hiciste algo de lo que no quedas muy convencido y que, por más que pase el tiempo, sigues sin estar seguro de que elegiste el camino correcto.

En primer lugar, tienes que asumir que vivir implica necesariamente equivocarse y el error forma parte de la naturaleza humana. Analízate y verás cómo, sabiendo lo que sabías en aquél momento, la decisión era la adecuada y si volvieses a estar en las mismas circunstancias volverías a tomarla. No sirve de nada lamentarse.

Ahora bien, si nada de esto te devuelve la tranquilidad, está la otra vertiente humana, la que no soluciona nada pero te reconforta y deja más a gusto; si alguna vez tomaste una decisión equivocada y ahora lo lamentas, también puedes consolarte pensando que tú hiciste lo que podías, sabiendo lo que sabías y con las posibilidades que tenías pero hay imbéciles por ahí que las toman todos los días como el del vídeo de abajo y el mundo sigue girando así que… ¡pelillos a la mar!

3 Comentarios

  1. Por eso mucha gente prefiere seguir con sus remordimientos toda la vida: un sandiazo ahí tampoco arregla nada.

    Aunque a lo mejor si fuese una alrternativa real tendría mucho éxito:

    El Banco: Estimado cliente: necesitamos que nos confirme hoy día 30 del mes si prefiere pagar la hipoteca o lo de la sandía.

    Igual tenía su tirón, no creas.

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