Los problemas de concentración no existen.

Sólo tenemos problemas de concentración con las cosas que no nos interesan o que, directamente, nos aburren. Este experimento demuestra la reacción de un mismo estudiante a un vídeo de 10 minutos sobre un tema matemático o a otro vídeo de La Guerra de las Galaxias.

Sobran las palabras.

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