El fin del “dinero infinito” de Mario Draghi tiene consecuencias directas en el bolsillo de las familias españolas que están pagando una hipoteca por su vivienda.

El efecto del fin del programa de compra de activos financieros del Banco Central Europeo se hace sentir inmediatamente en la economía real y a lo largo de este año las renovaciones de las hipotecas implicarán una subida de cuotas y es posible que esa tendencia se mantenga a medio plazo (dos o tres años más).

En resumidas cuentas, hasta ahora, cualquier banco podía emitir bonos y en vez de sacarlos al mercado pagando un interés adecuado para los inversores y ahorradores, se iba al Banco Central Europeo, que se los compraba a precios bajos pero en cantidades ingentes. Así el banco obtenía fondos que prestaba a sus clientes a un interés más alto o los invertía en otros vehículos financieros que les daban mayor rentabilidad.

Todo eso, por ahora, se ha acabado.

A partir de ahora, los bancos tienen que salir al mercado a comprar antes el dinero que luego quieren prestar a sus clientes. Como es fácil de imaginar, los inversores no se fían mucho de los bancos (ni siquiera los bancos se fían de ellos mismos y se niegan a prestarse dinero entre sí) y les exigen un interés más elevado para tener ganancias en el caso de que el banco no pudiese devolverles el dinero.

Esto se traslada inmediatamente a los clientes porque los bancos existen para ganar dinero y seguirán operando sólo si obtienen beneficios. Si a esto añadimos la ola de sentencias de los tribunales españoles sobre las hipotecas bancarias (algunas bastante confusas y hasta contradictorias), las nuevas hipotecas van a ser más caras para los solicitantes.

En cuanto a las ya existentes, la mayoría están referenciadas al Euríbor, que es un índice que se calcula según el interés al que se prestan los bancos el dinero entre sí (una especie de colegueo interbancario: “oye, déjame cinco mil millones que hoy estoy corto y pasado mañana te los devuelvo”). Mientras el Banco Central Europeo ha comprado todo lo que le llevaban los bancos no ha habido problema porque había dinero para todo. Si ahora se cierra el grifo habrá menos dinero para mover y, cosas de la oferta y la demanda, subirá el precio, que en temas financieros se traduce en una subida de los intereses.

Al final ¿sabes quién va a pagar todo esto? 😉

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