Algunas ciudades norteamericanas, de Nueva York a Miami y de Nueva Orleáns a Los Ángeles, están sintiendo el impacto del cambio climático y en algunas áreas el aumento de los niveles de agua, las olas de calor, las sequías y el riesgo de incendios ya están haciendo mella en los valores inmobiliarios.

Pero, ¿qué sucede en lugares donde una proporción significativa de la población no cree en el cambio climático?

Según un nuevo estudio de la Escuela de Negocios Sauder de la UBC, los compradores podrían terminar pagando significativamente más por una casa.

Casi el 65 por ciento de las personas en Estados Unidos son propietarias de sus hogares y, en promedio, esos hogares representan el 40 por ciento de sus activos, así como una fuente importante de la deuda familiar.

Al mismo tiempo, los expertos en clima predicen que aproximadamente el dos por ciento de los hogares de Estados Unidos, valorados en 882.000 millones de dólares, están en riesgo de estar bajo el agua para el año 2100; en las regiones costeras bajas como Florida y Hawai, entre el 10 y el 12 por ciento de los hogares podrían estar inundados.

Para el estudio a gran escala, los investigadores combinaron datos sobre el nivel del mar de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), datos geográficos sobre las actitudes ante el cambio climático del Programa de Yale sobre Cambio Climático, y datos sobre millones de transacciones inmobiliarias de Zillow para examinar los patrones en áreas de alto riesgo.

Encontraron que, incluso después de tomar en cuenta multitud de variables, las casas que posiblemente acabarán bajo el agua ubicadas en los barrios «negacionistas» del cambio climático se venden por aproximadamente un 7 por ciento más que las casas en los barrios «defensores».

«Si todo el mundo dijera:’No voy a comprar una propiedad frente al mar porque se va a inundar’, entonces los precios se desplomarían. Pero si no creen en el cambio climático, podrían decir: ‘Ustedes están locos’. El cambio climático no es algo real, así que veo una oportunidad de compra», explica Markus Baldauf, profesor asistente de la Escuela de Negocios Sauder de la UBC y coautor del estudio.

El estudio no examinó el efecto en otros países, pero Baldauf espera que no exista en Canadá o Europa porque la creencia en el cambio climático está mucho más extendida en esas áreas. Dentro de los Estados Unidos, sin embargo, las diferencias son significativas; por ejemplo, en California, el efecto es mucho menor, probablemente porque hay más consenso social sobre el cambio climático, mientras que en Florida la brecha es sustancial, a pesar de que los riesgos del cambio climático en el estado de la costa son especialmente altos.

Los investigadores también examinaron las afiliaciones de los partidos políticos, y aunque las comunidades de tendencia derechista eran más propensas a negar el cambio climático, el efecto se dio igualmente cuando se tomaron en cuenta las diferencias políticas.

Por supuesto, el cálculo del riesgo siempre ha jugado un papel en los bienes raíces, pero históricamente, los bancos, los agentes inmobiliarios, los inversionistas y los propietarios de viviendas típicamente miraban a las circunstancias pasadas, como incendios e inundaciones, para ponerles precio en futuras transacciones. Pero debido a los crecientes efectos del cambio climático, los eventos del pasado ya no proporcionan una idea tan precisa de lo que probablemente ocurrirá en el futuro.

Baldauf enfatiza que cuando se trata de cambio climático y precios de bienes raíces, lo que nadie puede predecir con precisión es quién tiene la razón.

«¿Cuál es el precio apropiado? No lo sabemos. Basándonos en los datos, todo lo que podemos decir es que hay desacuerdo, pero podría ser que los negacionistas tienen razón o podría ser que los defensores del cambio climático tuviesen razón. O puede ser que ambos estén equivocados», dice Baldauf. «Todo lo que nuestro estudio dice es que no pueden tener razón todos a la vez».