Cada vez que se nombran las marcas blancas de algunas cadenas de supermercados, una legión de fans y de críticos se enzarzan en una acalorada e itnerminable discusión sobre si son mejores o peores que los productos de las respectivas marcas tradicionales a las que imitan. Nos guste o no, las marcas blancas forman parte del panorama de consumo doméstico actual y, si bien nacieron en los supermercados, se han ido extendiendo a todos los ámbitos de forma imparable. Veamos algunos ejemplos.

En el mundo del automóvil cada vez es más caro diseñar una nueva plataforma por lo que ahora los grandes grupos automovilísticos diseñan una única plataforma y sobre ella dejan que sean las marcas del grupo las que hagan adaptaciones. Por ejemplo, el grupo Volskwagen crea un coche eléctrico utilitario sin marca, una plataforma, y de ese diseño nacen el SEAT Mii electric, el Skoda Citigo iV y el Volkswagen e-UP! Son exactamente el mismo coche pero con niveles de equipamiento y acabados adaptados a al filosofía de cada marca.

En el mundo de la telefonía móvil, todo el mundo sabe que para tener una marca de teléfonos móviles, solo hay que elegir un proveedor de la lista de fabricantes chinos de marca blanca y encargarles una cierta cantidad de terminales para que ellos le pongan nuestra marca. Es más sencillo de lo que parece y, por supuesto, China es la madre de todas las fábricas de marca blanca.

¿Y en Internet? ¿Qué es la marca blanca?

Aunque tú no lo notes (y seguramente, ni te lo imagines) la marca blanca está mucho más extendida en Internet de lo que parece. Estos son algunos ejemplo:

– tiendas de marca blanca: algunso grande vendedores han desarrollado un modelo de negocio que consiste en crear una tienda con todos sus elementos (carrito de la compra, registo, etc) pero sin la cabecera y el pie que tienen todos los sitios web. El sitio web «colaborador» sólo tiene que insertar su cabecera y su pie para que parezca que presta el servicio por sí mismo. Cuando el ciiente final compra el producto será la tienda «madre» la que recibirá el pedido y enviará el producto mientras que la tienda que pone la marca, se lleva una comisión sobre la venta.

– sitios web personales: desarrollar una aplicación para que los pequeños empresarios y profesionales puedan hacerse ellos mismos una web no está al alcance de cualquiera pero ya hay empresas que han desarrollado este servicio. Esas empresas alquilan su software a otras empresas, pongamos por ejemplo una compañía de hosting o un ayuntamiento, y estos colocan su marca para permitir que sus clientes o las empresas del municipio se hagan una web ellos mismos. Así parece que el ayuntamiento tiene programadores y un departamento técnico enorme cuando, en realidad, es la otra empresa la que se encarga del creador de sitios de marca blanca

– servidores de correo electrónico: mantener un servidor de correo electrónico y mantenerlo a salvo del spam y los virus es una tarea sumamente complicada; sin embargo casi todas las instituciones académicas dan gratuitamente direcciones de email a sus profesoes y alumnos. Las opciones están claras: o el departamento técnico de la Universidad asume la tarea y la responsabilidad de desarrollarlo y mantenerlo o utilizan a un proveedor de marca blanca que asume esa tarea pero al usuario final le aparecerá el logo y la dirección web de su universidad y así todos acaban contentos.

Y dado que la complejidad de los servicios online no deja de aumentar, cada vez más empresas subcontratan con proveedores de marca blanca la prestación de sus servicios, es una tendencia imparable que solo puede crecer en los próximos años.

 

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