Tesla anuncia que vendió 310.000 vehículos en el primer trimestre, un 68% más que en el mismo periodo de 2021

Cuando todo el mundo está pendiente de la guerra de Ucrania y de la galopante inflación que amenaza a las economías occidentales, la empresa estadounidense sigue a su ritmo, tratando de imponerse en el sector de los eléctricos premium, donde otras empresas, sobre todo alemanas, no consiguen entrar con su misma fuerza.

El fabricante de vehículos eléctricos de Austin (Texas) anunció ayer sábado sus resultados de producción y entrega. El anterior récord de entrega trimestral de 308.600 vehículos se estableció justo en el trimestre anterior, de octubre a diciembre de 2021. Para entender la dimeinsión de este récord, hay que tener en cuenta que Tesla entregó 185.000 vehículos en el primer trimestre del año pasado.

La escasez mundial de chips informáticos ha atormentado a casi todos los fabricantes de automóviles, pero Tesla parece haber lidiado con la escasez mejor que el resto de la industria debido a dos factores. Por un lado, el hecho de que Tesla haya diseñado sus vehículos desde cero, sin limitarse a integrar chips de terceros, le permite rediseñar sobre la marcha para adapatarse a los chips disponibles; por otro lado, al fabricar más componentes por sí misma que los demás fabricantes, no depende de proveedores externos como pueden depender los fabricantes tradicionales de, por ejemplo, su suministrador de baterías o de motores eléctricos para los cristales de las ventanillas.

La compañía ya anunció en febrero que espera un crecimiento anual del 50% en las ventas, lo que significa que espera entregar alrededor de 1,4 millones de vehículos este año. Sin embargo, en una conferencia telefónica con analistas, el consejero delegado Elon Musk dijo que la escasez de chips impediría a la compañía lanzar nuevos modelos este año, aunque tal vez sea una menera de echar balones fuera ante la incapacidad de la compañía para producir nuevos modelos a precios competitivos; es de sobra conocida la rapidez de Musk para anunciar grandes proyectos como si estuviesen listos para mañana mismo pero que luego se van posponiendo por todo tipo de razones de las que, por supuesto, ni él mismo ni su compañia tienen nunca la culpa. Véase como ejemplo su eterno anuncio de la inminente puesta en servicio de vehículos con conducción autónoma.

Por otra parte, la empresa abrió su nueva fábrica en Alemania a finales del primer trimestre, y el año pasado empezó a construir el pequeño SUV Model Y en una nueva fábrica cerca de Austin, Texas.

Copmo consecuencia de todo lo dicho, las acciones de Tesla cerraron el viernes a 1.084,59 dólares.

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