Que no son tiempos fáciles para los negocios, salta a la vista. Ahora le toca al difícil sector de las tarjetas revolving.

¿Qué son las tarjetas revolving?

Son tarjetas de crédito con dos características principales:

  • el plazo se hace con cuotas mensuales elegidas por el cliente
  • tienen intereses muy altos porque, como las entidades se las dan a todo el mundo se tengan o no garantías, tienen que ganar mucho con las que les funcionan para compensar las fallidas

El problema de estas tarjetas aparece cuando los pagos mensuales no cubren el aumento de la deuda generado por los intereses y con el primer impago, se descubre que se debe un dineral en intereses. Un ejemplo ayudará a aclararlo:

  • un cliente tiene establecido un pago mensual de cincuenta euros y un interés anual del 25%
  • compra con su tarjeta un frigorífico de mil euros
  • al terminar el primer año, habrá pagado 600 euros y le quedarán pendientes de pago 600 euros de capital y otros 250 de intereses, con lo cual su deuda ahora es de 850 euros
  • el segundo año, paga otros seiscientos euros que reducen la deuda a 250 pero que han generado otros 212,5 de intereses y su deuda se queda en 462,5 euros
  • el tercer año pagará otros 600 euros que cubrirán los 462 de deuda y otros 115,6 de intereses: 578 (le sobran 22) y así terminará de saldar su deuda.

El frigorífico de 1.000 euros le habrá costado 1.778… si ha pagado puntualmente todas sus cuotas.

Si falla un pago el tercer mes, todas las cuotas pendientes se consolidan, incluidos intereses (1.678 euros en total) y empiezan a generar intereses al 25% y aquí es cuando ocurren los desastres como el que ha llevado al Tribunal Supremo a considerar usurario un préstamo al 27,24% de interés.

Peor todavía sería si la compra fuese de 3.000 euros, ya que los pagos (600 euros anuales) no cubren los intereses al 25% (750 euros anuales) con lo que la deuda de capital nunca desaparece y se está eternamente pagando intereses que siguen creciendo de forma indefinida.

En el caso ahora conocido, el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación interpuesto por Wizink Bank contra una sentencia que había declarado la nulidad de un contrato de crédito ‘revolving’ mediante uso de tarjeta por considerar usurario el interés remuneratorio, fijado inicialmente en el 26,82% TAE y que se había situado en el 27,24% a la fecha de presentación de la demanda.

En el caso que analiza la sentencia, el control de la estipulación que fija el interés remuneratorio habría podido realizarse también mediante los controles de incorporación y transparencia, propios del control de las condiciones generales en contratos celebrados con consumidores; sin embargo, en este caso la demandante únicamente pidió la nulidad de la operación de crédito por su carácter usurario, es decir, fundándose en la Ley de Represión de la Usura de 1908.

El Pleno de la Sala considera, en primer lugar, que la referencia del “interés normal del dinero” que ha de utilizarse para determinar si el interés remuneratorio es usurario debe ser el interés medio aplicable a la categoría a la que corresponda la operación cuestionada, en este caso el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y ‘revolving’ publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España.

Los bufetes de abogados que se forraron con el asunto de las cláusulas hipotecarias aparecerán dentro de unos días por televisión para meterle mano a las tarjetas revolving. Ya veremos ćomo son los anuncios pero a los dueños de las empresas financieras que han repartido tan alegremente estas tarjetas, se les habrá hecho un nudo en el estómago.