Siria es uno de los lugares del mundo que más tiempo llevan siendo continuamente habitados por los seres humanos. Por allí han pasado las más importantes civilizaciones que se han desarrollado en torno al Mediterráneo. Ahora, la guerra ha destruido buena parte de sus ciudades y la barbarie islamista ha triturado incontables monumentos y otros bienes de interés cultural. Cuando todo pase, Siria seguirá allí y todavía le quedarán incontables riquezas.

Posiblemente la agricultura se desarrolló en Siria al mismo tiempo que aparecía en Mesopotamia, dando lugar a la civilización tal y como hoy la conocemos, basada en la agricultura y los asentamientos estables. En esa época primitiva, en Siria aparecieron ya las primeras ciudades del Oriente Próximo y se produjeron importantes avances culturales y técnicos. De allí proceden las primeras noticias que se tienen de una canción y allí se produjeron importantes cantidades de monedas y otros enseres de cobre y bronce que se expandieron por todo el Mediterráneo. Es de especial importancia el hecho de que en el antiquísimo reino de Ugarit (cuya capital hoy es conocida como Ras Shamra) se desarrollara el primer alfabeto conocido.

Su estratégica posición en el Medio Oriente la convierte en un cruce de caminos entre Europa, África y Asia y entre los mares Caspio y Negro. Históricamente, la Ruta de la Seda partía de China hacia Palmira y de allí hasta los puertos sirios en el Mediterráneo (hoy Líbano) y ese carácter de centro comercial permitió desarrollar una interesante mezcla de ideas y creencias.
Durante las épocas de Grecia y Roma, Siria conoció épocas de esplendor como centro comercial y algunos de los emperadores romanos eran de origen sirio.
En el año 636 los árabes conquistaron Siria y llevaron su cultura, el idioma árabe y el Islam, señas de identidad que perviven hoy día.
Es posible que los avatares políticos que ha sufrido el país desde su descolonización, hayan impedido que se desarrolle una mayor actividad arqueológica que permitiría descubrir los tesoros que todavía están ocultos entre sus arenas.

Cerca de la actual ciudad de Tel Merdikh se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Ebla, donde se han descubierto unos de las más importantes bibliotecas de la antigüedad que cubre temas tan variados como la industria, la diplomacia, el comercio o la agricultura. Por ejemplo, allí se desarrolló la técnica para colorear el cristal hace tres mil años y luego fue exportada a Europa vía Italia en el siglo XIII de nuestra era.

Damasco es la actual capital de Siria y tal vez es la ciudad habitada más antigua del mundo. Pasear por las calles de Damasco recuerda constantemente el pasado esplendor de la ciudad y una visita a la gran mezquita umayada nos lleva directamente a la época de mayor esplendor de la ciudad, cuando fue capital del mundo musulmán.
Todavía es un placer pasear por la ciudad vieja alrededor de la mezquita (un auténtico laberinto) y entrar en las tiendas de alfombras, vasijas, orfebrería, curtidos y alfombras de toda clase aunque, inevitablemente, su condición de turista le delatará a la legua y le intentarán vender más cosas de las que realmente piense comprar a un precio mucho mayor del que piensa pagar.

La segunda ciudad de Siria es Alepo. En el centro de la ciudad se alza una impresionante fortaleza que domina toda la ciudad. Es aquí donde se supone que hacia el año 2.000 a.C. Abraham se detuvo en su búsqueda de la tierra prometida. El bazar de Alepo es, al igual que el de Damasco, una maravilla para pasear y no cansarse de mirar, de oler, de sentir un mundo de muchos años atrás. La situación de Alepo la convirtió en punto de cruce entre las rutas comerciales que unían Mesopotamia, el Creciente Fértil y Egipto por lo que fue, además, objeto de constantes invasiones por parte de hititas, egipcios, asirios, persas, griegos y romanos, cada uno de los cuales fue dejando su huella en la ciudad. Incluso, en épocas más recientes, el paso de ocupantes turcos, franceses, ingleses y holandeses ha dejado huella en edificios esparcidos por toda la ciudad.

Existen además otras ciudades interesantes en Siria que vale la pena visitar; incluso el hecho de moverse de un sitio a otro por este país es una constante sorpresa al ver los continuos contrastes entre los montes pedregosos y los fértiles y verdes valles. Todo eso, claro, sin olvidar la gastronomía. Si le gustan los sabores fuertes podrá disfrutar de los dulces más dulces y de las comidas mejor especiadas del mundo.

Ojalá esta parte del mundo recupere pronto la paz para poder volver a disfrutar de estas maravillas.

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