Published On: Lun, Feb 23rd, 2004

Realidad


Realidad. Palabra cuatrisílaba, de fácil compresión. Realidad, sustantivo… Real adjetivo… Seguro que esta protozoica palabra la lleva impresa el 90% de la población mundial en cada una de las neuronas, que también, a veces transmiten su información a colapsados nervios, a veces inhóspitos.

¿Cómo podemos definir realidad?. Tal vez, como la existencia real o efectiva. Pero, ¿nos queda más claro ahora? Yo creo que no… ¿Qué tal si definimos real?… Qué tiene existencia verdadera.
Estas dos definiciones son tan abiertas como los océanos que bañan nuestro planeta.
Según esto, ¿Cómo podemos identificar la realidad de la no-realidad?.
Parece una tontería, pero piensen…
Cuándo oímos música… ¿en realidad oímos música?… Por nuestros oídos entran unas ondas encriptadas, que más tarde es traducida mediante impulsos eléctricos a nuestro cerebro…
¿Qué tal si olemos una rosa?… ¿creen ustedes que olemos algo?… si exacto olemos algo, y no se lo niego… pero… adivinen cómo procesamos e identificamos el olor… mediante impulsos eléctricos…
Cuando tocamos a nuestra novia… tocamos algo, que en pocos nanosegundos nuestro cerebro, gracias a los impulsos eléctricos, nos dice que es suave…
Qué tal nuestra vista… un tanto de lo mismo… vemos algo y lo asimilamos mediante los “impulsos eléctricos”.
Y ahora os pregunto:
¿Qué hemos deducido de todos estos ejemplos?. Más o menos, lo siguiente:
Los impulsos nerviosos son los auténticos hacedores de toda esta realidad.
Y todo esto nos lleva a hacernos estas preguntas:
¿Existe una realidad?.
¿Existen varias realidades?
¿Cada persona tiene su propia realidad?
¿Cada realidad es aceptada por una persona?
Creo que cualquiera seria buena…, pero dejémonos de efemérides, y centrémonos en esta otra pregunta que es la interesante:
¿Cómo distinguir entre la verdadera realidad y la falsa realidad?
Quién no ha soñado alguna vez en su vida que, caía de forma libre y voluntaria, y que una sensación agridulce causada por la gravedad real, se cobijaba en su estómago… y tu mente reza para no encontrase con el fatal pavimento… Cómo esa angustia se hace infinita durante un escaso tiempo finito. Y cuando despiertas, lo haces sudando, medio incorporado, y con una mano pasándola por la frente empapada, y la otra mientras, girando el reloj de sobremesa… y dices: “Sólo era un sueño”.
¿Sueño?, ¿Solo era un sueño?.
¿Tal vez no es una realidad disfrazada para escépticos de forma ebria y dislocada para camuflar la defraudante, horrible y dura realidad?
Sueño; acto de dormir o soñar… pero, más claro:
Soñar; discurrir llevado por la fantasía…
Pero, otra vez las definiciones nos llevan a un campo léxico confuso y oscuro. Tal vez fantasía nos valga; creación fantástica…
Pues ya lo tenemos, fantasía…
Todas las noches dormimos sobre unas siete horas. Sólo soñamos una hora y media de esas siete.
Ya, creeréis, que a veces, no soñamos, pero esto es falso. Todas las noches soñamos, aunque sólo el 35% de lo que soñamos lo podemos recordar.
Pero, ¿y si no estamos equivocando?. ¿Y si estamos poniendo todos nuestros esfuerzos en una realidad que no es la correcta?.
¿Y si la realidad auténtica es aquella en la que solo pasamos una hora y media al día?.
Sé que me podrán replicar la frase hecha “¿Y si?” No tiene ningún fundamento… pero eso díganselo a Galileo, cuando éste le dijo a la Santa Inquisición: “Y si el Sol no girara alrededor de la tierra”, “y si fuera ésta la que girara alrededor del Sol”.
Así que esta fórmula inútil tolérenmela, aunque sea por breves minutos.
¿Y si ninguna de estas dos opciones fuera real?
¿Y si vivimos en un sueño base, que a su vez se divide en subsueños…?
¿Y si todos fuéramos figuras interactivas de un gran juego que, está presidido por un Dios ebrio, que duerme después de la pesadez de una gran vida?.
¿Qué ocurrirá cuando ese Dios se despierte?. Todas esas vidas creadas, que él formó se perderán en breves instantes.
Pero si esto fuera así, ¿no seríamos nosotros dioses también?, ¿o es qué nosotros no creamos personas cuando soñamos?, ¿y no la destruimos cada vez que despertamos?. Tal vez hemos creado vida inteligente, aunque, solo por una hora y media.
¿Y sabéis lo que es significa…?
Estamos creando un mundo, una realidad…, unas personas, unos paisajes…
Ese anciano, que está apoyado con la silla a dos patas sobre el grueso muro de adobe…
Aquella señora que siempre sube y baja esa prominente calle…
Esos niños que a lo lejos juegan al fútbol, en aquella escuela nueva…
¡¡¿Es qué ellos no tienen sentimientos?!!.
¡¡¿Es qué no le producen dolor una caída?!!.
Creamos un mundo diferente cada día, y sólo, sólo a veces, volvemos a rescatar del olvido un mundo que ya habíamos creado.
Cada día destrozamos una realidad sin importarnos las personas que la habitan.
A veces nos quedamos como simples observadores, y vemos lo que ocurre en esa extraña realidad…
Muy pocas veces, nos dignamos a aparecer de cuerpo y alma en ese mundo. Cuando lo hacemos, movemos las cosas a nuestro antojo y capricho.
Otras tantas, nos dejamos llevar por todas aquellas personas, que no saben, que de ti depende su vida y existencia… no saben que solo, la mayoría de las veces solo tienen hora y media de vida.
Pero viven incrédulos de lo que le puede pasar en un futuro… ellos creen que su mundo es real… pero ¿por qué no?.
Tal vez nosotros somos lo que vivimos una hora y media al día… pero lo más triste es que cada día es diferente… un día eres abogado… y otro eres barrendero. Lo más odioso es que la mayoría de los días nuestra consciencia no recuerda, o no quiere recordar lo que hemos vivido…
¿Por qué siempre nos parece precioso lo que soñamos?. Quizás sea por qué no soñamos, quizás la realidad sea así de bella…
¿Saben cuál es el camino hacia el sueño infínito?… Es la muerte, el día en el que nuestro cuerpo se incorpore a la realidad será el día en el que abandonaremos esta farsa.
¿Qué hay del túnel con la luz al fondo?. Es la visión típica del moribundo…, quizás esa sea la frontera, hay que cruzar el túnel y llegar a la luz… ese es el camino para vivir una realidad continua.
Queremos ser Dioses en un mundo plagado de humanos.
Estimados señores, nunca os ha ocurrido saber algo y no poder expresarlo…
Presentir algo y no poder transmitirlo…
Tener un conocimiento, un lugar… y no poder ubicarlo, aún sabiéndolo, sabiéndolo que lo tenías en la parte racional de tu cerebro, no lo puedes transmitir, expresar o ubicar hasta que no ocurrir. Y en ese momento decís:
“Joder, esto ya lo he vivido, esto ya lo sabía…”
A este fenómeno, un señorito francés le llamó “dejá vu” o “ya visto”.
Es un fallo funcional en el cerebro… que retrasa la previsualización de una imagen, concepto o ubicación durante unos infinitesimales nanosegundos. En tan ínfimo tiempo vemos la misma imagen, ya sea racional o irracional, dos veces…
Pero, fíjense lo que digo… un fallo en nuestro cerebro, en nuestra c.p.u.
¿Saben lo qué significa esto… es una desvirtuación de la realidad.
¿Cómo podemos vivir una realidad en la que la desvirtuamos o la invertimos en una no-realidad tan asiduamente…?.
Reflexionen sobre estas preguntas y cuando algún día despertemos, quizás nos veamos todos juntos… y veamos a uno por la calle y le decimos: “Ayer soñé contigo”, y él tal vez te dirá: “Qué casualidad, yo también”. Y entonces, en ese instante te viene un flash, y piensas: “Esto ya lo he vivido”. Entonces todo volverá a empezar; y no sabremos si el fallo fue un “déja vu”… Tal vez se hubo interactuado otra persona… o nuestro Dios pegó una pataleta soñolienta al aire moviendo nuestro escenario…
Entonces cuando esto ocurra, volveremos a hacernos todos estas preguntas, volveremos a leer esta exposición, cayendo de lleno en un “feed-back” infinito….

José Miguel Marín Marín™



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