Published On: Sab, Feb 28th, 2004

Europa e Israel

Ahora empiezan a verse por televisión las primeras imágenes de los campos
de refugiados palestinos (auténticas ciudades provisonales-para siempre)
arrasadas tras el paso del ejército israelí. Las imágenes serían para
sorprenderse si no fuera porque el ahora jefe del gobierno judío ya
encubrió operaciones militares similares, auténticas masacres, años atrás
cuando era militar.

En cuanto a la brutalidad del ejército judío, parece una consecuencia
lógica del envilecimiento del conflicto del Oriente Próximo; igual que
los atentados terroristas de las facciones más radicales de las organizaciones
palestinas: bestia tú, más bestia yo.
En mi opinión la razón del recrudecimiento del conflicto es la negativa
de los judíos a conceder cualquier derecho, legitimidad, territorio o
derecho a la supervivencia del pueblo palestino. El gobierno israelí
parece sentirse investido de un derecho sobrenatural a masacrar a cualquiera
que se oponga a la “natural” expansión de los asentamientos judíos; es algo
así como si el Holocausto les concediera una carta franca para cometer
atrocidades en cualquier grado con la justificación de la supervivencia del
pueblo de Israel.

Parecen no entender que el período más pacífico y próspero de su país se
corresponde con el fin de la guerra de Líbano y el establecimiento de
negociaciones con los palestinos que llevaron a acuerdo históricos y fructíferos sobre la
base de un sencillo principio: paz por territorios. Ahora, Sharon, el nuevo
Atila de este siglo, se ha empeñado en tener territorios y olvidarse de la
paz y del bienestar de su pueblo.
Pero claro, si este pueblo le ha elegido democráticamente para llevar sus
destinos por esta senda aun a cambio de verse envueltos en un estado de
sitio permanente y de ruina moral y económica, nada que objetar. ¿O sí?

Por supuesto. La conciencia colectiva de Europa, cuna de los principios
de la civilización occidental, no pueden permanecer pasivas ante las escenas
de dolor, la tragedia que poco a poco empieza a desvelarse. Resulta patética
la actitud cobarde de la diplomacia europea; los mismos ministros que se
tiran a degúello en cuanto en un país aparecen dos ovejas con un resfriado y
cierran las importaciones de TODOS los productos alimentarios, no han sido
capaces de tomar una determinación de ninguna clase para presionar a Israel
que, a fin de cuentas, tiene en la Europa comunitaria su mayor socio
comercial y no los Estados Unidos, a cuyos representantes recibe sin darle
con la puerta en las narices como hizo con los representantes de los
organismos europeos.

O, incluso desde un punto de vista más miserable ¿cómo es posible que los
países mediterráneos cuyos productos compiten con los israelíes en los
mercados europeos no han aprovechado la ocasón para desbancar a un
competidor? ¿No han caído en la cuenta de que detrás de las decisiones
políticas hay intereses económicos? O sea, que hay que abrir los mercados
porque los terceros países necesitan desarrollarse y si necesitan desarrolllarse
para comprar armas para aniquilar a sus vecinos, también hay que abrir los
mercados. ¡Pero si ni siquiera somos nosotros los que les vendemos las armas,
que se las vende su amigo americano!

Ni mirando desde el punto de vista más humanitario y altruista, ni desde
el punto de vista más mezquino y mercantilista; esto de Europa e Israel
no hay quien lo entienda.

Moderador



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