Published On: Mar, Jun 15th, 2004

¡Que viene la LOU!

Para quienes vemos desde fuera la polémica sobre la famosa Ley Orgánica de Universidades, todo parece reducirse a una cuestión de poses políticas: si yo digo blanco, tú dices negro. Nadie ha explicado por qué la ley puede ser buena o mala. A lo más que se llega es a lanzar consignas maximalistas que afirman que a) esta es la ley que va a convertir la Universidad española en el motor científico y cultural que la sociedad demanda o b) esta es la ley que va a acabar de desmontar el sistema público de universidades.

Pero la cuestión es aún más grave. No se trata de que se hayan discutido las soluciones a tomar y las distintas opciones posibles para la reforma de la universidad, cosa que no se ha hecho, es que ni siquiera se ha llegado a hacer un análisis mínimamente serio de cuál es la situación actual de la Universidad y, claro, no habiendo un punto de partida, es imposible buscar un punto de llegada. Son caminos totalmente distintos e irreconciliables.
Así que vamos a partir de una premisa “a la tremebunda” pero que puede ser útil: la Universidad actual es un desastre.
Las razones son varias pero todos los colectivos implicados aportan su granito de arena:
– al profesorado (funcionarios a fin de cuentas) le importa un pepino el fruto de sus enseñanzas; bastante tienen con publicar de vez en cuando un artículo en una de esas revistas subvencionadas que nadie lee para justificar su trabajo de investigación y no perder puntos para cobrar cada vez más a fin de mes. Si cumplen con sus ocho horas semanales de clases, bastante es porque en algunos casos, especialmente en las facultades de derecho, tienen otras actividades (abogados la mayoría) en las que los ingresos sí varían en función del resultado y a ellas dedican todo su esfuerzo mientras envían a los interinos del departamento a dar las clases.
– a los alumnos les da todo absolutamente igual; lo único que quieren es que les aprueben con el menor esfuerzo posible. A fin de cuentas, si el título es una cosa que no sirve para nada pero que hay que tener, procuran obtenerlo de la manera más rápida posible. Es escandaloso comprobar el nivel de inasistencia a clase o cómo se “cortan las clases” en connivencia con los profesores (que así no tienen ni que aparecer por la facultad).
– a las empresas la Universidad las trae al fresco; saben que los titulados universitarios son unos perfectos ineptos cuyo único mérito es haber memorizado unos cuantos cientos de folios y también saben que cualquier colaboración investigadora con la Universidad se estrellará en un mar de burocracia y de ineficiencia.
– a los políticos la Universidad no les interesa porque es una institución donde apenas hay poder que administrar: está todo en manos de los profesores.
En medio de este panorama, aparece el Gobierno y se saca de la manga una ley de universidades con la (se supone) buena intención de mejorarla y como todo el mundo le dice que no, ellos con la mayoría absoluta dicen que sí y aquí paz y después gloria. Así de sencillo.
Por favor, que de una vez, unos y otros expliquen sus posturas y respondan a los ciudadanos:
¿Va a seguir la Universidad llenándose de profesores que son cuñados-sobrinos-amigos de los catedráticos?
¿Se podrá contar con la Universidad para el I+D o seguirán exclusivamente en su reducto de la investigación básica?
¿Saldrán los alumnos alguna vez preparados para algo?
¿Habrá alguna vez una vara de medir que nos diga cuál es la mejor Universidad?
Desde mi personal punto de vista, a los profesores les fastidia el que el acceso a las plazas de profesor sea por oposición a nivel nacional y no como ahora, que cada departamento elige a sus nuevos miembros (y, claro, si mi cuñado aspira a una plaza…). Del mismo modo les aterroriza que pueda existir un plan de calidad que ponga en evidencia sus carencias y prefieren que todo siga siendo “la Universidad” universal, todo igual de bueno o de malo. Los rectores se han sumado masivamente a las movilizaciones porque la aplicación de la ley implicará la celebración de nuevas elecciones en las que el cargo de Rector se elegirá por sufragio universal y no indirectamente por el claustro como hasta ahora (y vista la experiencia del PSOE y Borrell…)
¿Y los alumnos que pintan en todo esto?
Bueno… como con las huelgas no hay clase… pos a la juelga.

Moderador



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