Published On: Dom, Oct 3rd, 2004

Mis adorables vecinos

Mi vecino de arriba suele llegar ebrio muy tarde por las noches. Sus hijos de ocho y diez años, que se quedan despiertos hasta altas horas de la madrugada, van al colegio por la mañana, aunque no sé cómo lo consiguen. Mi vecino, decía, llega tarde y borracho. Sistemáticamente se dedica a insultar a los niños durante horas. Les llama cerdos, hijos de puta, mierda y otras bellezas por el estilo. La madre de estos niños aparece en la casa de cuando en cuando para dedicarles un rosario de epítetos similares. He llamado a la policía muchas veces, pero no han podido hacer gran cosa. Supongo que las autoridades comparten la convicción de que es mejor tener malos padres que no tenerlos. Me pregunto qué visión de la vida tienen hoy esos críos y cómo la verán en el futuro.

Conocí a dos mujeres que se hicieron cargo de una niña huérfana. La pequeña era sobrina de una de ellas. Nunca nadie supo oficialmente que las mujeres eran pareja. La niña les llamaba “las tías”, y como tales se mostraban ante todos. Las tías le brindaron amor, consideración y cuidados ejemplares. Jamás la maltrataron ni la descalificaron. Siempre estuvieron a su lado. Cuando la muchacha tuvo edad para explicaciones, sus “tías” no le ocultaron nada. Ella comprendió, y las admiró por sinceras y valientes. Esta niña creció lista y sana. Estudió, se casó, formó una familia, tiene una profesión; hoy es una mujer feliz.

También conozco más de cuatro excelentes parejas de hombre y mujer que adoran y respetan a sus vástagos. Y conozco homosexuales a quienes no les interesan los niños. Conozco responsables parejas “hetero” que han decidido no tener hijos porque no se consideran idóneos para su crianza. Sé de muchos matrimonios que están hartos de sus hijos. Encuentro cada vez más noticias sobre madres que abandonan a sus bebés en un contenedor de basura. Me entero de miles de casos de menores maltratados. Leo y escucho cada vez más policiales sobre redes de prostitución infantil y pederastia practicada por heterosexuales, por homosexuales, por gente de todas las tendencias y colores.

Con esta parrafada quiero mostrar que las generalizaciones son peligrosas. Lo bueno y lo malo no tienen fronteras tan claras ni son propios de uno u otro grupo. Decir que un niño no será bien criado si está a cargo de homosexuales me parece una afirmación nacida de la ignorancia y el prejuicio. El tema ha sido estudiado por numerosos expertos. Dentro de España, algunas autoridades, aún aquellas que no están completamente a favor del nuevo proyecto de ley, reconocen que las parejas homosexuales pueden criar niños perfectamente; que lo más importante en unos padres no es su sexualidad sino el perfil de familia que puedan ofrecer, y que “no parece que la orientación sexual de los progenitores sea una variable que determine o comprometa el desarrollo infantil”. Así lo han afirmado el asesor de Unicef y ex Defensor de Menores de la Comunidad de Madrid, Javier Urra; el Defensor del Menor de Andalucía, José Chamizo; las profesoras de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla María del Mar González y María Ángeles Sánchez, y el vicepresidente de PRODENI, José Luis Calvo, por citar algunos.

En contra de ellos, los sectores que se erigen a sí mismos en guardianes de la moral ibérica ponen el grito en el cielo. Pero, muy a su pesar, según las encuestas, más de la mitad de la población española está a favor de las nuevas medidas. De nuevo los ciudadanos de a pie muestran una madurez que aventaja a la de muchos de sus dirigentes. Los españoles parecen estar percibiendo una cuestión esencial: los niños, con su mente fresca y libre, pueden comprender que haya distintas formas de amor. Lo que no pueden comprender es su ausencia.

Casi cualquiera puede tener hijos. Puede quererlos o no, tratarlos bien o no. Pero la pareja que quiere adoptar un hijo, sin duda tiene muchas ganas de darle su cariño, sea esta pareja hetero u homosexual. Y ese deseo de amar merece mucha consideración. Por éso me da pena que algunos personajes públicos se opongan tan radicalmente a la nueva ley, negando a los homosexuales todo derecho a adoptar. La propuesta del gobierno no apunta sólo al rédito político, ni deja de lado los derechos del niño, como se ha dicho por allí. La verdad rara vez tiene una sola cara. El maniqueísmo impide ver los distintos perfiles de la realidad. A quienes insisten en que sólo una pareja heterosexual es beneficiosa para el desarrollo de los hijos, les diría: “venid a conocer a mis vecinos”.

Inés Álvarez



Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>