Published On: Dom, Oct 24th, 2004

La casa de los espíritus

Días atrás se inició en Bélmez de la Moraleda, Jaén, una serie de hechos paranormales que han despertado el interés de investigadores, prensa y público en general. Se trata de la aparición de sucesivas imágenes de rostros en la planta baja de la casa donde naciera María Gómez Cámara. Esta señora se dio a conocer en 1971 cuando, debido aparentemente a sus facultades parapsicológicas, causó la aparición de una serie de “teleplastias” que se imprimían en las paredes de su vivienda. Ahora, meses después de su muerte, ese mismo tipo de figuras han comenzado a aparecer en el que fuera su primer hogar, amén de unos sonidos extraños cuya naturaleza aún no se ha determinado.

La Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas realizó varios experimentos para determinar la autenticidad del fenómeno en la famosa “casa de las caras”. Esas experiencias, realizadas en vida de la señora Gómez, parecieron indicar que era imposible reproducir imágenes como ésas en laboratorio. Actualmente se trata de aplicar el mismo procedimiento en la casa natal de la mujer, donde continúan formándose rostros en el cemento.

De confirmarse la veracidad de dichas formaciones, estaríamos otra vez frente a uno de esos hechos inexplicables que llenan nuestra existencia de preguntas sin respuesta y a Amenábar de material para sus películas. Sin embargo, serias dudas amenazan con echar nuestro gozo en un pozo: uno de los investigadores que ha trabajado en el caso sostiene que las últimas teleplastias encontradas en la casa natal de doña María podrían realizarse con facilidad mediante una técnica casera que él ha probado. Tras estas declaraciones, la voz de la razón nos hace atar cabos. Reunamos datos: la “casa de las caras”, la original, pertenece ahora a los hijos de María Gómez Cámara, quienes han heredado, junto con la propiedad, la popularidad que ésta ganó hace treinta años. La segunda “casa telepática”, aquella donde nació María, pertenece hoy a una sobrina suya. Esta segunda casa estuvo alquilada por un tiempo sin que los inquilinos registraran ningún hecho anormal durante su estancia. Primera sospecha: la sobrina de Gómez Cámara, celosa de sus primos, ha querido también sus quince minutos de fama y se las ha ingeniado para crear fantasmas apócrifos. Segunda sospecha: noticias como ésta, si obtienen buen lugar en la prensa, pueden generar ingresos monetarios nada despreciables.

Conclusión: no se puede ser terminante sobre las cosas que uno no conoce. Tal vez existan mundos extraños cuya vida se desarrolla paralela a nuestra realidad, y que en ocasiones da señales de su existencia. Pero frecuentemente es más lo que queremos creer que lo que hay. Necesitamos la pasión que la fantasía pone en nuestro camino y a veces estamos dispuestos a aceptar cuentos de vieja. En fin, que le dejamos la última palabra al Fantasma de Canterville.

Inés Álvarez



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