Published On: Dom, Ene 16th, 2005

Vamos a contar mentiras

Tiembla Pinocchio: una doctora estadounidense afirma haber desarrollado un detector de mentiras capaz de alcanzar una precisión del ciento por ciento. Mentras que los polígrafos tradicionales miden los ritmos cardíaco y respiratorio, la presión sanguínea y la sudoración, el nuevo aparato se basa en la observación de las ondas cerebrales, que capta mediante electrodos colocados en la cara y la cabeza. Esta tecnología, afirma la científica, ofrece resultados de una precisión asombrosa.

Ya sabéis lo que estoy pensando. Si el artefacto hubiera existido un año atrás, ¡cuántas revelaciones extraordinarias habríamos conseguido! ¿Os imagináis al amigo George enchufado a los electrodos mientras juraba que Irak estaba lleno de armas de destrucción masiva? El cortocircuito habría causado un apagón mundial. ¿Y a nuestro Pepe, insistiendo airado en que el 11-M había sido obra de ETA? Habrían reventado las centrales eléctricas de Europa.

Aunque hayamos llegado tarde para estos destapes, aún podemos obtener otros igualmente suculentos. Pensad en la reacción de los electrodos desde la testuz del ucraniano Yanukovitch mientras grita que Yúschenko ganó por fraude. O en la cabeza de Ibarretche cuando afirma que su Plan es un modelo democrático. ¿Y en la de los mandos militares de EE.UU. asegurando que no se cometen torturas en Abu-Graib ni en Guantánamo?

Lo que no nos aclara la inventora es si el mismo aparato puede soportar todos los niveles de falacias, o si el bip-bip que emite cuando detecta una mentira es diferente de acuerdo a la gravedad de la misma. Por ejemplo, ¿el chisme suena igual cuando mi hijo me dice que ya se ha duchado que cuando Caffarel promete el fin de la telebasura? ¿Varía la carga voltaica cuando los economistas dicen que la llegada del Euro no produjo aumentos de precios y cuando el ex-capitán Scilingo declara que no participó en el genocidio organizado por la dictadura argentina? ¿Pueden saltar los fusibles cuando los comerciantes afirman que en las rebajas se venden las mismas prendas que el resto del año al cincuenta por ciento de su precio? Es posible que para algunas situaciones se haga necesaria la creación de una máquina reforzada.

En cualquier caso, Pedro ya no se atreverá a gritar “que viene el lobo” y Pinocchio tendrá algo más que su nariz para delatar sus embustes. Y tú, amigo, si le ibas a decir a tu esposa que llegaste tan tarde anoche por una reunión de trabajo, piénsatelo dos veces. Sobre todo si ves que te recibe con unos misteriosos cables en la mano.

Inés Álvarez



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