Published On: Lun, Feb 12th, 2007

No queremos inmigrantes

Cerca 400 inmigrantes, de origen africano y asiático, llevan más de dos meses navegando en un barco al que se subieron buscando un futuro mejor y ahora su destino esta fondeado en las costas africanas mientras su presente depende de organizaciones como Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Hace unos días tuvieron la mala suerte de sufrir una averia que les impidió alcanzar su destino, el litoral de Gran Canaria. Quedaron fondeados muy cerca, a quince millas de la costa africana, en el litoral de Mauritania, por lo que en principio hubiera debido ser este país el que socorriese al barco y sus ocupantes. Sin embargo Mauritania delega, en estas circustancias, sus responsabilidades en España y Senegal mediante un tratado. Esta última argumenta no tener medios suficientes para hacerse cargo de la situación y así es como España se convierte en responsable de los destinos de 372 personas.

Comienza entonces un rosario de reuniones, acuerdos compromisos, pero el Marine I continua fondeado en el mar con todos sus tripulantes en él. Quienes de ustedes hayan viajado en un barco pueden atestiguar los inmensos deseos de pisar tierra firme, de salir de un reducto limitado que no para de moverse, cuyos pequeños y descuidados aseos son usados lo estrictamente indispensable debido a su incomodidad. Estoy hablando de un barco de turismo, no quisiera imaginar cómo son las cosas en un carguero sobremasificado después de dos meses de navegación.

Nadie quiere hacerse cargo de estas personas, los inmigrantes son, en el mejor de los casos un estorbo y un gasto para la nación que los recibe y que se hace cargo de ellos. Agradezcamos que existen organismos como la Media Luna Roja y la Cruz Roja que olvidan el color de las banderas y el de la pigmentación de la piel y se preocupan por las personas. La Declaración de los Derechos Humanos responsabiliza a las naciones en caso como este; no se puede abandonar a 372 seres humanos en un barco mientras se decide quien se va a hacer cargo de un destino que ya esta decidido. Un destino que no ha sido decidido por ellos mismos, protagonistas de sus vidas, sino por una normativa en materia de inmigración que les llevará repatriados de nuevo a los países de donde vinieron huyendo, después de una larga estancia en un barco que esta fondeado en el mar y que ha dejado parados los destinos de cerca de 400 personas.

Es desorazonador ver cómo las naciones trazan de eximirse de la responsabilidad de socorrer y hacerse cargo de situaciones como ésta. Sería gratificante ver que discuten por quién será el primero en ayudar, pero no es así: las naciones no quieren inmigrantes.

En el continente africano no se sienten responsables y es posible que, comprendiendo mejor las situaciones de estas 372 personas, tampoco quieran ser quienes les repatríen a sus países y den al traste con unas ilusiones que empezaban a materializarse desde hace dos meses. Sin embargo en Europa, en los países receptores de los últimos fenómenos de inmigración, tenemos la conciencia y las posilidades económicas, para hacer frente a la situación. También tenemos la necesidad de encararnos con esté fenómeno que nos esta causando tantas complicaciones y que nos resulta tan dificil de resolver y así, parece que al final se ha conseguido dar un pasito para sacar al Marine I de esta situación, aúnque el peregrinaje de todas estas personas, 305 de ellas de Cachemira y el resto de Costa de Marfil, Birmania, Sierra Leona, Sri Lanka y Liberia, aún no haya terminado.



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