Published On: Lun, Mar 31st, 2008

Ojo por ojo

El asesinato de Mari Luz Cortés a manos de un conocido y ya juzgado por motivos de pederastia ha abierto de nuevo un tema levanta una de las mayores preocupaciones, tanto en la sociedad como en el ámbito legal y, que aviva el odio de quienes lo sufren y la indignación de quienes han de asistir atónitos a barbaridades como la que ha tenido lugar.

La pederastia es un crimen especial, en eso estaremos todos de acuerdo, que debe ser castigado con todas las fuerzas de la ley y sin ningún tipo de remordimiento. De este problema se han dado cuenta en otros países que, de peor o mejor manera, han propuestos sus posibles soluciones. Francia, por ejemplo, propuso la medida tan controvertida como dudosamente moral, de la castración química que, sin bien en forma, aunque parcialmente, y no en modo, pretendía aplicar su particular ojo por ojo y diente por diente.

Un pederasta no se rehabilitará jamás, por lo que no puede estar en un lugar donde la gente está, precisamente para rehabilitarse. No se le puede dar un trato igual a los demás criminales, porque no son como cualquier criminal. Deben estar en un lugar especial en el que reciban un trato, en absoluto especial. Pero lo que no se debe hacer es tomarse la justicia por nuestra mano ni inflingir castigos que nos degraden a su nivel, al nivel de animales.

El hombre que decidió privar a Mari Luz de vida acudía a firmar al juzgado cada quince días como medida cautelar. La única medida cautelar para esta gente debe ser la de no volver a ver la luz del sol, la de estar recluidos en lugares donde se les estudie y se les haga sentir como lo que son, gente despreciable.

Siempre será mejor que dejarlos en la plaza para que fuesen ajusticiados por el pueblo. Aunque no sería por falta de razones y ganas.



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