Published On: Sab, Abr 26th, 2008

La sonrisa de Esperanza

El lunes pasado en el programa ese en que les quitan el micrófono a los invitados porque solo tienen 59 segundos para hablar (por cierto qué feo esta eso, pero qué práctico), Esperanza Aguirre defendía ante varios prestigiosos periodistas su “inocencia” como instigadora de la apertura de una breacha en el PP, una brecha ideológica, parece ser. Argumentaba que había sido los periodistas los que tergiversaban la realidad, y sin embargo cuando la oí hablar no pude sacar otra conclusión que la que sacaron esos periodistas, la ambición de Aguirre no tiene límites, aunque carece de capacidad ara gestionar sus recuros y llegar donde quiere, afortunadamente.

Y es que me da un poco reparo como mujer, ver su actuación en política. Me avergúenza ver como usa los peores aspectos de la condición femenina para hacerse con el poder, instigando, malmetiendo, sin perder esa falsa sonrisa de muñeco de cera y tratando de aparentar una calma que estoy segura que no siente. Me avergúenza ver como compite al estilo de los hombres pero con armas de mujer con Gallardón, y cómo intrigó para lograr la caída de uno de los más dignos políticos con los que contamos.

Ahora, eso si, ¡qué mujer!, de verdad tenían que haberla visto, ¡qué coherencia! ¡qué argumentos tan bien estructurados en sus breves turnos de palabra!. Sabía lo que quería decir y lo dijo “No quiero ser presidenta y no tengo ambición personal”, sin embargo a los espectadores no nos llego ese mensaje cuando pocos minutos antes, o después, se estaba midiendo en resultados electorales con Rajoy y Zapatero, ¿y por qué se mide con los candidatos a la Presidencia si no quiere ser presidenta?, no entiendo nada, creo que hubiera sido bastante más acertado haberse comparado con Bono, Chaves, Arenas y restantes candidatos autonómicos. Sin embargo ella insiste en que no compite con Rajoy.

Y qué va a decir a estar alturas, ha intentado un moviento en esa partida que ha empezado a jugar ella y se ha dado cuenta de que no dispone de tantos peones como necesita para ganarla por lo que no le queda más remedio que recular y esperar a una mejor oportunidad, pero ya ha hecho suficiente daño en el partido a que pertenece, lo cual por otro lado, puede que resulte hasta bueno, aunque dudo mucho que esa fuese la intención oculta tras la ladina sonrisa de Aguirre.

También quisiera resaltar la estrategia de Esperanza en el programa, interrumpir a cualquiera que hablase, supongo que con la intención de distraerles para que transcurriese con celeridad el tiempo de que disponían los periodista.

Por ultimo una referencia a la reflexión de la Presidenta de la Comunidad de Madrid sobre el hecho de que el PSOE comunica mejor con los ciudadanos que el PP para decir que comunica quien se preocupa de hacerlo y quien es coherente y dice lo que piensa y piensa en aquello en lo que cree. La cuestión es si Aguirre dice lo que piensa, quiza ese es el problema que sus labios dicen una cosa y comunica un mensaje verbalmente que su cuerpo y toda su expresión corporal contradice.

Cristina Manrique



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