La influencia de agentes rusos en procesos políticos a traves de Internet es más que evidente a poco que se sepa escudriñar un poco el bosque de los medios online y las redes sociales. Es casi seguro que han tenido influencia en dos de los procesos democráticos más relevantes de los últimos años: las elecciónde Trump para presidir Estados Unidos y la aprobación del Brexit en referendum, decisiones ambas (que a la larga se mostrarán) con fuertes repercusiones negativas para ambos países.

Desde las cancillerías europeas esto es observado con preocupación y desde muchas tribunas se defiende la intervención pública para frenar a los ejércitos de activistas de pago al servicio de los intereses rusos en las redes sociales y en cualquier sitio web, como en los comentarios de los periódicos, en donde pueden dar visibilidad a las posiciones favorables a la política exterior de Putin y a debilitar los puntos de vista e ideas que fortalecen a las democracias europeas. Por ejemplo, no cabe duda y hay pruebas fehacientes de que cientos de bots y activistas se alinearon con las posiciones independentistas en Cataluña a sabiendas de que la desmembración de un país hace más débiles a sus partes.

Ahora bien, este problema de credibilidad se da en sitios web y aplicaciones de empresas privadas y no está claro que se tenga que gastar dinero público para salvar la credibilidad de esas empresas.

¿Que el muro de Facebook es un montón de basura? Pues sí. ¿Y qué? ¿Que miles de bots en Twitter replican a su amo Putin? Pues claro. ¿Y?

Si esas empresas tienen un problema de credibilidad tendrán que solucionarlo por sí mismas, no porque se lo vayamos a financiar los ciudadanos españoles, que bastante tenemos con lo que tenemos como para ir ahora regalándole dinero a la empresa del pobre Zucker que sólo obtuvo un beneficio neto de 15.934 millones de dólares, un 56% más que el año anterior.

¿Cuánto dinero han gastado Facebook y Twitter en campañas internacionales quitarnos a los españoles la mala fama de siesteros que tenemos? ¿Se imaginan una campaña pagada por nuestro Gobierno para evitar que en Youtube triunfara la música mala? Pues eso, cada palo, que aguante su vela.

Y lo mismo es aplicable a los comentarios en los medios: si se les llenan de bots rusos, que los moderen o los cierren. Hace ya mucho tiempo que muchos medios online han eliminadoilos comentarios de los usuarios y no ha pasado nada.

Y lo que queda.

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