Anteayer se dio a conocer una operación de la Policía de Madrid en la que se había intervenido 172.000 juguetes falsos procedentes de China en el tristemente famoso polígono de Cobo Calleja. Este laberinto de naves industriales es una especie de puerto seco desde donde se distribuyen muchos productos de baja calidad o, directamente, ilegales para buena parte de España.

Cada una de estas noticias hace que se vaya extendiendo entre la población la duda sobre la conveniencia del libre comercio con China por diversas razones:

  • China no respeta los derechos de propiedad industrial y y falsifican copian descaradamente los productos sin que sirva de nada a las empresas perjudicadas denunciar ni en España ni, por supuesto, en la propia China.
  • China no respeta los estándares de producción laborales y medioambientales que se siguen en Europa. ¿Por qué tenemos que dejar de pintar con (por ejemplo) determinadas pinturas si luego se permite que se importen desde China productos con esas mismas pinturas tóxicas?
  • China no se abre recíprocamente a ningún producto occidental; exportar a China es una pesadilla para cualquier empresa española por la cantidad de trabas burocráticas que ponen y los requisitos que exigen para que la mayoría se desanimen antes de empezar y los que lo consiguen, lo hacen con márgenes pequeños y entregando buena parte de su beneficio a los corruptos gobernantes chinos.

El comercio exterior de los países de la Unión Europea está unificado y todos tienen un sistema armonizado de aranceles frente a los productos del exterior para evitar que los distintos países se hagan competencia con los impuestos aduaneros.

Sin embargo, cada vez que se habla de poner aranceles a los productos chinos en la Unión Europea aparece un misterioso lobby para evitar que salgan adelante promovido por los holandeses.

Holanda es un país hermoso, con un alto nivel de vida y que suele aparecer en muchos vídeos en redes sociales como modelo a seguir. Sin embargo no hay que olvidar que buena parte de su riqueza se debe a la prosperidad del racista comercio de esclavos que tan despiadadamente ejercieron durante siglos con el mismo entusiasmo con que después acogieron el nazismo alemán.

En la actualidad, buena parte de la riqueza holandesa se debe a sus puertos,  donde se recibe una cantidad ingente de mercancía china que después se distribuye al resto de Europa. Excepto la todopoderosa Alemania, Holanda es el único país europeo que tiene saldo comercial positivo con España en base a la exportación de mercancías orientales desde sus líneas de contenedores directas desde los puertos del sur de China.

La próxima vez que te hable de Holanda como ejemplo a seguir recuerda que son el caballo de Troya chino en el corazón de Europa.

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